En el distrito IX de París, entre Pigalle y Montmartre, este piso de corte clásico parisino fue sometido a una reforma integral. El objetivo de sus propietarios, una pareja joven, era crear un espacio de vida abierto, luminoso y adaptado a su estilo de vida. Como elemento vertebrador del proyecto, la cocina se convierte en el verdadero eje central de la zona de día, uniendo la preparación de alimentos, la convivencia y una circulación fluida en un mismo espacio.
Diseñada y realizada por eba Haussmann, esta cocina combina la calidez de la madera, la sobriedad del blanco y la elegancia de una encimera de porcelánico para crear un conjunto atemporal, donde los materiales dialogan con la arquitectura de la vivienda. Su distribución en L, complementada con una isla central, permite aprovechar al máximo los 9 m² disponibles, abriendo, al mismo tiempo, las perspectivas hacia el salón y el comedor.
Una cocina abierta pensada como el corazón de la vivienda
El piso conserva todos los elementos que dotan de encanto a los interiores parisinos: techos de gran altura, molduras originales, parquet en espiga y una chimenea de mármol. En lugar de contrastar una cocina contemporánea a este patrimonio arquitectónico, el proyecto busca crear un diálogo armonioso entre distintas épocas.
El espacio ocupado por la cocina se integra de forma natural en la estancia principal gracias a una composición sobria y equilibrada. Los volúmenes se aligeran para dejar respirar la arquitectura, mientras que las líneas horizontales de los estantes de pared contribuyen a prolongar visualmente las perspectivas hasta la chimenea de época, presidida por un gran espejo.
Este enfoque permite preservar toda la personalidad del inmueble respondiendo a las exigencias del estilo de vida actual, donde cocina, comedor y salón funcionan como un único espacio integrado.
La combinación del Nogal Tierra Vertical y el Blanco Perla Seda
El proyecto se basa en una combinación de materiales deliberadamente contrastados.
Los muebles bajos y las columnas de la colección FINE de Santos están realizados en el acabado Nogal Tierra Vertical, cuya veta aporta una profunda riqueza visual. Esta madera cálida dialoga con el parquet antiguo y contribuye a crear una atmósfera acogedora.
Por el contrario, los muebles altos en Blanco Perla Seda aligeran la composición. Su tono claro capta la luz natural procedente de los grandes ventanales y evita recargar visualmente la pared principal.
Esta paleta cromática se coordina con naturalidad con los elementos antiguos de la vivienda: el mármol de la chimenea, el parquet macizo y las molduras, que se convierten en verdaderos aliados del proyecto en lugar de meros elementos decorativos.
Los frentes funcionan con una combinación de sistema de apertura push y tiradores lineales negros, ofreciendo una lectura estética muy depurada del conjunto sin renunciar a la máxima comodidad de uso.
Una isla central que estructura el espacio de forma natural
Verdadero corazón del proyecto, la isla central desempeña múltiples funciones: ofrece una generosa superficie de preparación, alberga una barra con tres taburetes y crea una transición fluida entre la cocina y la zona de estar.
La encimera y los costados vistos están realizados en porcelánico Xtone Taj Mahal Silk de 12 mm, cuyos matices minerales evocan la piedra natural, ofreciendo, al mismo tiempo, una excelente resistencia al uso diario. Este acabado se prolonga también en el panel pared de la cocina para aportar una continuidad visual que refuerza la sensación de amplitud.
Almacenamiento optimizado para una cocina abierta ergonómica
La distribución de esta cocina prioriza tanto la capacidad de almacenamiento como la discreción visual.
Las columnas agrupan los electrodomésticos integrados, mientras que los muebles bajos albergan lo esencial del menaje. La vinoteca integrada encuentra su lugar natural en el conjunto sin romper el equilibrio visual de la composición.
Sobre la encimera, unos amplios estantes de pared con iluminación LED inferior integrada sustituyen a los muebles altos tradicionales en parte de la cocina. Estos estantes permiten exponer objetos decorativos, vajilla o libros de cocina, manteniendo una sensación de gran ligereza.
La iluminación indirecta resalta la textura de los materiales y proporciona una atmósfera cálida y acogedora durante la noche, evitando la saturación de múltiples puntos de luz que restarían confort visual .
Una cocina diseñada para disfrutar del día a día
Más allá de su estética, esta cocina ha sido concebida para adaptarse a las rutinas diarias. Todos los equipamientos están integrados con absoluta discreción para preservar la continuidad de los frentes y la sobriedad del diseño, mientras que la organización de los distintos módulos facilita los movimientos necesarios en el uso cotidiano. Cada elemento ocupa su lugar para ofrecer una cocina tan agradable de utilizar como de contemplar.
Pero este proyecto va más allá de un simple espacio de trabajo. Al abrirse al salón, se convierte en un verdadero punto de encuentro donde cocinar, conversar, recibir invitados o compartir una comida en torno a la isla central. Su distribución en L optimiza los recorridos, mientras que la isla crea una transición fluida entre la cocina, el comedor y el salón, favoreciendo la circulación en la vivienda.
La elección de materiales, la calidad de los acabados y la integración de los equipamientos contribuyen a crear un conjunto coherente donde funcionalidad y carácter arquitectónico se combinan con precisión. Este proyecto ilustra la filosofía de eba: diseñar cocinas a medida que se adaptan tanto a las particularidades del espacio como a las necesidades de sus habitantes, poniendo en valor el potencial de cada hogar.
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